Desinformación informativa

Ayer día de elecciones, tras ejercer mi derecho al voto emprendí un ligero viaje que me impidió estar enganchado a la tele o a la radio, empleando ese tiempo en cosas más productivas como son las conversaciones banales.

Sin embargo, necesitaba en mi fuero interno saber el resultado de los comicios (que se le va a hacer, no puedo evitarlo, necesitaba mi pequeña dosis de información), así que ni corto ni perezoso en cuanto llegue a mi destino puse la caja tonta y busque algún canal en el que pudieran saciar mi necesidad de saber, a pesar de la oposición de mis acompañantes que preferían, con acertado criterio diría yo, perder su tiempo de otras maneras o con otros programas. Aun así impuse mis necesidades a las suyas como buen representante de mi especie y enchufe el cruel aparato sintonizando simultáneamente un canal en el que sospechaba podría informarme.

Estaba prevenido en parte para lo que me iba a encontrar, pues al igual que la mayoría de los programas del corazón que deben contar y cuentan con "periodistas" exaltados con un alto grado de amor propio y un ínfimo grado de educación, en el programa que me disponía a ver no podría faltar el sesudo analista político, con un alto grado de amor propio y con un ínfimo grado de objetividad periodística, eso si con un trabajadísimo falso respeto hacia sus contertulios claramente inferiores en cuanto a intelecto (según él).

Como digo estaba preparado para esta fauna (tampoco iba a arriesgar y evitaría telemadrid) y pensaba que podría soportarla mientras conseguía lo que quería a través de esos gráficos maravillosos, totalmente numéricos y exentos de toda opinión en los que se refleja mediante cifras como queda cada ayuntamiento tras la "decisión" de la ciudadanía.

Pero cual no fue mi sorpresa al ver que esos gráficos maravillosos fueron francamente escasos, poco claros y muy desordenados pues el interés de todas las cadenas parecía estar en la suma global, que francamente, de poco informa en este caso y en dar ganadores a sus “colegas”.Así que tras echar sapos por la boca y descubrir que ayer, solo la sexta informaba medianamente bien, me rendí a mis compañeros, me disculpe y sintonice algo más productivo, no recuerdo si fue una peli, o un concurso, pero si que mi enfado se disipo al relajarse mis ondas cerebrales, y es que solo a mi se me ocurre poner un programa de desinformación informativa pudiendo elegir uno de entretenimiento. No aprenderé nunca.